viernes, mayo 22, 2009

Lanzamiento al estrellato!

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domingo, abril 12, 2009

El primer escalón


Creo en los mágicos momentos. Sí, aquellos en los que la vida te da una segunda oportunidad.
Pensé en perder el avión, aunque sólo hubiese sido retrasar el agónico final, y sin embargo, justo antes de subir el primer escalón hacia él, me paré, cerré los ojos y disfruté de ese último instante, de aquel domingo de invierno, húmedo, incluso diría que lluvioso.

Retrasé mi último movimiento hacia el abismo, y ahora ya ni me acuerdo que existía aquello.

Tiré a la basura todo lo que no podía llevarme. Calcetines rotos, un par de pantalones que me habían quedado pequeños, algunos amigos que no hacían función de tal, y muchos recuerdos que pesaban más de la cuenta.

Una vez hecha la maleta, eché el cerrojo, cerré la puerta y bajé sigiloso las escaleras hacia la calle.

No recuerdo casi nada más. A partir de ahí todo son recuerdos confusos. Una película bajada de Internet, turbulencias cruzando los Alpes, una última fila de un triste avión comercial, y una azafata con una peca enorme en su cara.

Ahora ya nada es como antes, y todo como lo anterior a antes. Los círculos de la vida. Es como tirar de la cadena y que la mierda vaya a parar en tu cara.
Los círculos. Los hay polares, singulares e incluso algunos de plurales, aunque estos a mi, nada de nada. La pluralidad no es algo que vaya conmigo.

Hoy ya no he esperado el M21 para enlazarlo con el U8 y a su vez con el M2. Hoy me he comprado un coche y me muevo independiente, sin tener que esperar 3 minutos a uno, 6 al otro y 11 al último porque se acaba de ir en mis narices. Y sin embargo, no me siento mejor.

Domingo de pascua. 2 semanas. y nada. Simplemente, lo mismo.
No es justo, y tú lo sabes. No es justo.

lunes, enero 19, 2009

Recuerdo recordar

Y sí, quien sabe. Puede que sea por falta de tiempo, o por haber tenido demasiado.
Quise perder el tiempo escribiéndote mi última carta, y sin embargo te envié un sms.
Recuerdo el tiempo en qué, reírse era gratuito, y las miradas sin más se cruzaban a diestro y siniestro.
Recuerdo cuando me sentaba a escuchar tus palabras, tus sueños y quien sabe qué más.
Recuerdo recordar que sin más soltaba te quiero, no puedo vivir sin ti y demás tonterías que salían incomprensibles de mi boca.
Vértigo al recordar ese lejano y a la vez tan cercano antaño polar.
Desearía no desear. Desearía olvidar. Dormir y no pensar. Despertar y reír. Ver salir el sol, ver ponerse la luna y caminar. Sí! Caminar tanto que perdiese el sentido de la orientación y perderme entre altas montañas al sur de tu corazón.
Juraría por cien vidas que soy feliz, aunque no lo soy.
Sin embargo sólo me acuerdo de tu estrella polar. En tu frío amanecer y tu amargo despertar.
Y sin embargo que...

domingo, enero 11, 2009

El nieto del general

En esa gran habitación, de enorme chimenea y sofás de terciopelo, recuerdo que hace 20 años, mi abuelo, el General, me contaba historias de mil batallas perdidas al norte del Golfo Pérsico, de estrategias de guerra y de mil amores perdidos por el espacio-tiempo de su vida.

Recuerdo que hace 20 años, yo le miraba alucinado, pensativo, emocionado. Lo escuchaba con entusiasmo, sólo deseaba salir de cole, para sentarme a su vera, porque a sus 90 años y 3 heridas de guerra casi mortales, lo habían dejado postrado en su enorme sillón rojo, siempre cerca del gran ventanal que daba al patio de luces.

Recuerdo, que hace 20 años, le dije, ¡abuelo! Me voy a la playa unos días con mis amiguitos, pero a la vuelta me tienes que contar porqué no puedes andar.

Y él contestó amablemente, Tomeuet, te esperaré impaciente a que vuelvas para poder enseñarte un tesoro que tengo guardado en un diván secreto.

Recuerdo, que me pasé toda la semana pensando que secreto estaría escondiendo, dónde estaría el diván...

De ahí ya no recuerdo nada más. Soy incapaz de acordarme como fué el no reencuentro con él. Murió esa misma semana, y ni siquiera pude despedirme de él.

No recuerdo ni quien me lo contó ni cual fue mi reacción.

Pero hoy, 20 años después acabo de descubrir que me quiso decir con aquellas palabras.

lunes, octubre 27, 2008

Segundos mágicos

Creo en los segundos mágicos... aunque duren esto, sólo un segundo.

Y si algún día estos segundos se convierten en minutos?

Homeless.

martes, marzo 25, 2008

Lo tienes o no lo tienes


Se abre el telón, escribo por escribir, respiro por respirar, y veo, sí, veo porque no me queda más remedio. Escribo entre lineas, porque si escribiese sobre ellas, me inventaría otra modalidad, y por mucho que me esfuerce no tengo imaginación suficiente para pensar como sería.


Me pierdo entre bicicletas aparcadas en canales o subterfugios holandeses, con candados a medio abrir y talibanes de poca monda. Ser original tiene un precio, aunque pierda más jugando una partida al póker con 100 monedas de 10 céntimos.


Lo tienes o no lo tienes.

lunes, marzo 24, 2008

Frío

¿Quién se acordará de mi cuando haya muerto, si en vida ya nadie lo hace? Y así pasé el helado mes de Abril, en el que ni las paredes oían el susurro de mi aliento, la venganza en mis palabras o el soplo de aire fresco, de cada amanecer.
Lloré, porqué pensé que todos me daban la espalda, y dejé de repirar infringiendo la ley de la gravedad... que sin embargo sin miramientos, me repateó el culo y gritando dijo. Coño, levántate y no jodas más!

miércoles, marzo 19, 2008

Plagios y demás

Estoy reivindicativo, coño! Hoy recibo un mensaje de los que cuando ves el nombre del que te lo/la envía ya sonries, y lo leo y dice: Has publicado tu famosa foto de Amsterdam en el periódico ADN bajo el nombre de Carlos no sé que más? Y yo pienso, coño, que putada alguien ha cogido mi foto del flirck, o del blog y se la ha hecho suya. Pues sí señores, sí. Efectivamente, mi foto ha sido desvirgada por un (presunto) subnormal que se cuelga méritos impropios o propios de ser denunciados ante la fiscalía del canon digital.

sábado, marzo 15, 2008

sábado, febrero 23, 2008

Mi montaña favorita

Hace días que cada vez que vuelvo a casa al anochecer me fijo en las distintas tonalidades de las montañas que terminan justo a los pies de mi casa.